Por Poco Cae Mi Fe

Portada mis pies casi se deslizaron

Hay momentos en el camino de la fe donde el suelo debajo de nosotros parece ceder. Miras a tu alrededor, ves la prosperidad de quienes viven al margen de Dios, la aparente paz de quienes no buscan su presencia, y una pregunta silenciosa empieza a carcomer el alma: «¿De qué me ha servido mantener mi corazón limpio?». Es en ese preciso instante de duda y desgaste emocional donde la fe tambalea y los pies sienten que pierden el agarre.

No estás solo en esa batalla. El salmista Asaf experimentó exactamente esa misma sacudida cuando escribió en el Salmo 73:2-3: «En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos». La vulnerabilidad de su confesión es profundamente humana. El problema no fue que Asaf dejara de amar a Dios, sino dónde decidió poner su mirada: quitó los ojos de la eternidad y los puso en las circunstancias temporales de los demás.

El punto de quiebre en tu historia no es el resbalón, sino lo que haces mientras te tambaleas. Asaf no se rindió en su crisis; cruzó el umbral del templo. El verso 17 revela el cambio de perspectiva crucial: «Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos». La presencia de Dios no siempre cambia tus circunstancias de la noche a la mañana, pero cambia de inmediato tu visión. En el santuario, lo temporal recupera su tamaño real y lo eterno vuelve a ocupar el centro.

Si hoy sientes que tus pasos tambalean por el cansancio, la injusticia o la comparación, recuerda que la mano que te sostiene es infinitamente más fuerte que el suelo resbaladizo que pisas. Dios no exige que seas invulnerable, exige que permanezcas cerca de Él. Tu debilidad momentánea no cancela tu propósito; es el escenario perfecto para que la gracia divina te afirme los pies sobre la Roca.

Para Meditar y Declarar Hoy

  • No mires los lados: La prosperidad ajena no determina el respaldo de Dios sobre tu vida. Lo que Dios tiene preparado para ti no se mide en aplausos terrenales, sino en gloria eterna.

  • Busca el Santuario: Cuando la mente se llene de dudas, entra en oración antes de tomar cualquier decisión. La adoración aclara la visión confusa.

  • Dios es tu Firmeza: «Cerca está el Señor de los que tienen el corazón quebrantado». Aunque sientas que resbalas, Su misericordia no dejará que caigas definitivamente.

«Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.»

— Salmo 73:26