Cuando la Iglesia Pelea de Rodillas

Cuando la iglesia se une en un solo clamor, desata una guerra espiritual en los lugares celestiales. En los momentos donde el cansancio humano parece ganar, se revela el poder de la intercesión colectiva. El relato bíblico nos enseña en Éxodo 17:12: “Y las manos de Moisés se cansaban… y Aarón y Hur sostenían sus manos… así hubo en sus manos firmeza”.

Esta es la esencia del apoyo espiritual: cuando un hermano se agota en la prueba, los intercesores se colocan a los lados para sostener sus brazos en alto. La iglesia avanza y vence unida en el altar de la oración porque, como afirma Eclesiastés 4:12: “cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. El clamor de la congregación es ese cordón inquebrantable que sostiene al caído, asegura la victoria y desata el poder de Dios sobre Su pueblo.

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