Jesús se identifica directamente con los mas vulnerables y nos manda a ser compasivo y cuidadar por quienes atraviesan momentos de enfermedad y necesidad. En Mateo 25:36, el Señor declara: “Estuve enfermo, y me visitasteis”, enseñándonos que cada acto de amor, acompañamiento y servicio hacia los que sufren es una expresión directa de nuestra fe. Así como la joven dedica tiempo para escuchar y brindar consuelo a la persona enferma, los creyentes somos llamados a ser instrumentos de esperanza, llevando ánimo, oración y apoyo a quienes enfrentan tiempos difíciles. Cuando extendemos nuestra mano al necesitado, reflejamos el amor de Cristo y cumplimos el mandato de amar a nuestro prójimo con el mismo corazón compasivo que Él nos mostró.
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